Mostrando entradas con la etiqueta ESTACIÓN DE LLEGADA. PARADA SIN VIAJEROS.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ESTACIÓN DE LLEGADA. PARADA SIN VIAJEROS.. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de abril de 2011

UNGÜENTOS DE PAPEL


Yo que he perdido el viento consigo
Beber del cáliz apagado en tus besos
He dormido dádiva con el que ama la tierra
Y con el siervo que labra las vides de la poesía

Cuando solo me esperan las cenizas
Invoco al Hades mi consuelo
En tardes frías de otoño lamento
Un amor no amado entre las aguas del ninfeo

Los calmos están radiantes
Llenos de madreselvas difundas
Mi sonrisa se entrega al pecado descolorida
Como el niño que busca alimento en el seno de la nodriza


(Imagen: Cecil Beaton)


viernes, 8 de abril de 2011

NO TEMAS, YO CUIDO DE TI


Descálzate, entra y cuéntame un secreto. Creo que puedes mirarme con tu aire de caballero medieval. Estoy dispuesta a escucharte. Además, pondré lirios blancos sobre un mantel de diminutos cuadros. Podría cocinar para ti. No temas, hoy seré una mosca blanca. No bramaré ningún zumbido. Creo que podría plegar las alas y agachar las antenas. Seré quien quieras que sea pero solo por un día. Si te sientas a mi lado, podrás acariciar mis rodillas. Al principio, verás que mi piel es porosa y quizás, nerviosas, mis piernas impulsan un ligero espasmo. No las culpes, sueñan con tus pulgares desde hace siglos. Eres tan pálido. Creo que podría besar tus mejillas hasta que mi carmín se funda con la escarcha de tus párpados. También puedo enseñarte a guiñar un ojo. Las dos esferas celestes que te adornan no saben nada del enamoramiento. Por cierto, cuando vengan a pedir explicaciones de nuestro amor, diles que nadie cuidaba de ti como yo.

(Imagen: Tina Modotti)

sábado, 26 de febrero de 2011

POEMA DE DESPEDIDA




La poesía debe ser como una ninfa salvaje
[es]
Camino oculto, obstáculo pétreo: un canto hiriente.

La vida es un acrónimo cautivo en las aras del deseo.
Deseo es vida.

Poesía es náufraga, secuaz candor estivo
En las faldas de una acrópolis.

El amor es culpa.
Apetito sediente, acomplejado y vespertino.

***

Al renunciar a ti, elevarán acta los notarios de la poesía.
Y escribiré panegíricos con aceite libado.

Callado.
Discreto.
Pasajero.
Impasible.

(Imagen: Irving Pen)

domingo, 20 de febrero de 2011

HOJAS DE TABACO SECADAS A LA SOMBRA


Aras mi corazón con agujas quirúrgicas oxidadas de soledad
En el pozo untas de miel los labios agrietados por el deseo
Cual alquimista clavas virutas de acero entre mis dientes
[sangran]

Somos sueños otoñales caducos
Danzantes ebrias que ruedan con los brazos en aspa
Porque quien ama con los manos se conforma con besos envenenados
Yo te amo con mis ojos
[despiertos]

La Arcadia arde en gélidas llamas
Balan los corderos sacrificados
Desmontan los guerreros sus armaduras de mercurio
Dormida te espero sobre un lecho de anémonas cubierta por la sangre
[de Adonis]


(Imagen: Albert Renger-Patzsch)






miércoles, 26 de enero de 2011

LA CANCIÓN DE LOS PUNTOS SUSPENSIVOS


Quieren besarme los candados; quieren acariciarme los abrigos; quieren hacerme el amor los soldados; ligan conmigo los conductores de autobuses; me muerden las grapadoras; me maúllan las grullas; me cuelan en los partidos; se sientan a mi lado en el metro los travestis; me sueña la cafeína; el chocolate no deja que engorde; la leche no caduca.

Te espero; te escucho; te leo; te reprendo; te provoco; te escribo; te sueño; nunca tocarte; nunca olerte; nunca despertarte; nunca cortarte las uñas; nunca medirte; nunca moderte; nunca buscarte; nunca cocinarte.

(Imagen: Bernard Plossu)

domingo, 23 de enero de 2011

QUERIDO CORTÁZAR:


Miro su boca, con una sola mirada recorro los valles de su boca. La dibujo en la pared con mi dedo índice. La memorizo. Su textura no es liviana, parece no terminar nunca. Ha sido la boca por mí elegida. Rescatada de un jardín de labios, una entre las milflores. Un tacto de besos sordos, tan líquidos como pompas de jabón. Y si me acerco, dejas de darme miedo porque tu boca ya es mi boca o, al menos, parte de ella y tu aliento no es más que mi aliento o, al menos, una atmósfera compartida.

(Imagen: Man Ray)

sábado, 22 de enero de 2011

ÁRIDA COMO LA POESÍA


Para C.C.

Oírte callado oculta una simbiosis callejera: me convierte en farola que rastrea el reguero de pasos que dejas moribundos en las aceras. La noche va cayendo con calma y el frío, disfrazado de cortina, penetra por las gastadas costuras de mi espalda. Siento morir el día, ahogándose como un clavo se ahoga en un bidón de aceite. Las palabras se asfixiaron hace horas, quedando enterradas en las fosas nasales. A lo lejos, no distingo a percibir tu silueta, velada por el tamiz de polvo que levanta tu huida. Los días de vino y rosas abren paso a espinas secas y uvas pasas.

***

Vivo sobre el ruido de maderas desabridas, masticando un crujir de ramas que castañetean como urracas.

(Imagen: Dorothea Lange)

martes, 18 de enero de 2011

I WANNA BE LOVED BY YOU



Hoy quiero derretirme contigo en una ciénaga de azufre. Quedarme despierta pensando porqué existe la maldita manía de dormir después de hacer el amor. Has sido incólume tratando de envolver mi piel con una película de nieblas. Ahora quiero soplarte despacito al cuello y fruncir el ceño cuando descubras estas tersas intenciones de encerrarte desnudo en mi jaula de estaño.

Espero, odalisca impaciente, tu marea consumada de caricias. Te digo ahora que tendrás que coserme los dedos con el fino halo de tu ternura y, así, evaporarte sinuoso por las calles de mi vientre. ¡Cómo se puede ser más dichosa! Entonces, habré de cantarte que these sounds seeming to be the chimes of freedom.

(Imagen: Horst P. Horst)

lunes, 17 de enero de 2011

CUENTO DE MEDIANOCHE


Te sueño como una madrugada
[Velada ardiente marchita]

Cosas más complicadas explica la matemática

Eres al sol lo que yo a la luna
[Ardiente azulada caníbal]

Te sueño despierta, te sueño de día
No logro evadirme de ti

***
Lágrimas-Paris-Herodes
Quiero alquilarte por horas


(Imagen: William Klein)

lunes, 3 de enero de 2011

SIEMBRA DE SAL


La canina bombea flemática en sus horas más pesadas. Había comenzado un día soñoliento y las carpas del estanque bostezaban aliviando el oxígeno de sus branquias. Observo cómo te acercas hasta la orilla, inclinas tu tronco y lavas impaciente las manos, manchadas por el sudor de mis cabellos. He descubierto que temes a la hiel del desarraigo. Más allá, absorto de mis inquisiciones, te aplicas en las labores del huerto, colocando algunas trampas para los roedores.

*
* *

Cansado y nervioso, tu voraz ingenio se difumina en esta húmeda mañana de abril. Los meses del amor han comenzado, sacudiendo a las larvas hacia la metamorfosis definitiva. Somos seres incoherentes, pienso mientras me sacudo el polen de mi blusa. Ayer optamos por la indiferencia pero hoy madrugamos a la pasión, desesperados ante la danza como dos viejos artríticos.

***

Mientras caminas erecto del brazo de tu acompañante, te invade la duda eterna. De apostar por mis caricias, acabarías como un ludópata en un casino de carretera jugando tus días a la ruleta. Si continúas tus pasos, abres un firme camino a la disentería emocional. Te marchitarás aburrido en el desván, oliendo el vaho de las palabras que me dedicabas.


*
* *

Los dedales del olvido cubrirán mis arrugadas manos y esperaré hilando las hebras secas que, en otros tiempos, cosieron las sábanas donde pacías, tan aliviado como advenido.

(Imagen: Inge Morath)



domingo, 2 de enero de 2011

QUERIDA YOURCENAR:




Perfecta agonía, molesto corsé.
Un atroz disimulo que dibuja la apariencia de la soledad.
Condúceme de la mano por el camino de sus pesadillas.

Un amor no consumado e inmaterial.
Inmensidad que no conoce la caridad.
Me ha mirado con la miel venenosa de las azaleas.

Es deseo, dolor y es remordimiento.
Contagio eterno en festividades báquicas.
Vibrante candor es el fantasma de su silueta.


(Imagen: Horst P. Horst)

sábado, 1 de enero de 2011

BYE-BYE, BABY, BYE-BYE


Cuando el invierno bosteza, mi tristeza se viste con uniforme de cuadros y tus anteojos se llenan de nubes. La hiedra se suspende en el mármol, los amantes se despiden con un apretón de manos y en esta taza de té los posos dejan de formar pequeños montículos.

***

Llevo horas esperándote sentada en aquel banco del paseo de los tristes. Las hojas del periódico amarillean y escapan por capricho de Cecias. Este frío seco perpetúa tu líquida belleza. Me gustan tus ojos, tan lejanos, tan etéreos, los guardaría en mi joyero de nácar. Tu llanto es el espejo candente de mi minúsculo ser.

***

Vous ne vivrez jamais la douce décadence de l'innocence.


(Imagen: George Hoyningen-Huene)

martes, 28 de diciembre de 2010

LA LATITUD DEL DESEO


Unos pocos centímetros a la izquierda, en el anaquel de mis antojos, desplazo un volumen mórbido, enorme, temblante, colosal. Son mis deseos. Mientras los envuelvo para regalo, me siento pensativa en un diván azul. Cruzo las piernas, pliego mi falda, desabrocho el nudo del pañuelo que se enrosca en mi cuello y enciendo un cigarrillo. El humo entra en contacto con la córnea y me hace llorar. Estas lágrimas han estropeado mi maquillaje. Debo estar monstruosa.

Puedo oler la esencia del deseo impregnada en las paredes de esta habitación. Conforman un mosaico de fragancias ácidas, con unos perceptivos toques de almizcle. En otros tiempos, serían tus glándulas las culpables de segregar este olor untuoso. Desde fuera, la calle empuja algunos gritos y lamentos hacia el cristal de la ventana. Ante mis lluviosos ojos las voces adquieren tamaño corpóreo.

***

Voy recortando viñetas hechas con tiras de papel; poco a poco he derramado una hermosa alfombra con centenares de colores. Voy eligiendo las más bellas y las más delicadas. Las separo, las observo y las pego en el álbum. Sin darme cuenta, estoy confeccionando un atlas geográfico de nuestra historia. Creo que la línea del ecuador pasará por mi ombligo y que tus brazos servirán de paralelos. Aún me queda idear dónde situaré la Eclíptica y la latitud de mis deseos.


(Imagen: William Klein)

lunes, 27 de diciembre de 2010

LAS FLORES QUE SE SIEMBRAN ENTRE LOS PÁRPADOS


Muchos me consideran una mujer perdida, dicen de mí que parezco una vagabunda con cueros refinados; en estos días, incluso he oído comentar que la poesía me ha nublado el juicio. Que las razones por las que antes me admiraron se han evaporado como el humo tóxico que sobrevuela la gran ciudad. He engañado a todos cuántos me han preguntado si aún te necesito. Con erratas, he especulado sobre mis sentimientos hasta quedarme en un esqueleto de chatarra. Pero amarte es un acto reflejo.

***


Yo sé que sabes que ambos hemos renunciado a este amor. Simplemente, estoy segura de cuánto nos hemos equivocado. Y me mata el miedo de saber que jamás nadie como tú entenderá lo que soy. Y tú te casarás y serás padre y yo me casaré y seré madre pero quiero que sepas que cuando piense en mí sin ti será un pensamiento yermo e infinito.

(Imagen: Ansel Adams)

jueves, 23 de diciembre de 2010

QUERIDO YEATS:


Cuando esté vieja, gris y soñolienta
me pasearé desnuda, con la cabeza altiva
arrastrando suavemente los pasos por la habitación con chimenea.

Mi pelo recordará a las altas colinas que anduve
y mi piel se verá desprovista del pétreo aroma a malvas.
Los antiguos amantes serán para entonces viejos sabuesos
y sólo quedará el hombre que me amó mientras sufría.


(Imagen: Alexander Rodchenko)

lunes, 20 de diciembre de 2010

SOY UNA FARSANTE


Tomas en serio todos los desaires burlescos que te lanzo y, claro, yo no acierto a entender qué te parece importante. Si te digo que ayer me acordé de tí en el cine, viendo una película de piratas, tú me respondes que te alegra saber cómo te recuerdo. Eres tan sofisticado que me divierte alarmarte. Hace unos días hablábamos de la falta de trabajo y te dije que necesitaba ir a un adivino y tú, que eres todo calma y buenas maneras, me dijiste que no debería creer en tipos de dudosa reputación. Es que ya no sé cómo sacarte los tonos rojos de tu clara piel. Un día te dije que quería percutir tu espalda como un tambor y tú te pusiste un caparazón de armadillo. Una vez te escribí un cuento erótico y me dijiste que preferías un relato épico, entonces te escribí un poema estoico y ¿cuál fue tu respuesta? Preferías a las abejas.

(Imagen: Édouard Boubat)

miércoles, 21 de julio de 2010

DE LA INOCENCIA


Me cuentan que tejes con tus dedos una tela de araña. Yo voy sorteando los hilos que mecen tu sonrisa. Me gusta cuando doblas las cejas y arrastras tu pelo hacia la cordillera de tu espalda. En este instante fugaz pareces un crío. Doblas la cabeza y sale de tu cuello triunfante la nuez. Sonrío cabizcaja.

Ay, la mañana se ha despertado fresca. El aire que entra en la sala mueve las pelusas que muda mi gata. Estornudo medio convulsa mientras circulo errante por casa. He soñado contigo; parecías triste. Me he alegrado de tu tristeza. Mañana entenderás porqué. He encargado a C** que me hable de tí. Al menos tendré presente tu recuerdo.

Aún no lo sabes, pero me he convertido en cazadora. Como Artemisa. ¿Gritarás mi nombre y me defensarás ante los efesios?

(Imagen: Mario Giacomelli)

jueves, 15 de julio de 2010

EL HUMO QUE DEJAS ENTRE MIS DEDOS


Vivo en una ciudad donde todo me recuerda a tí. Y es curioso, nunca hemos paseado juntos por sus calles. No pocas veces de camino a casa me descubro sonriendo sin motivo aparente; ciertos tipos despechados que se cruzan conmigo me dedican palabras de cortesía o simplemente invaden mi acera porque creerán que estos gestos espontáneos van dedicados a ellos. En un ademán de timidez miro al suelo y así, recogida, invento nuevas escenas contigo. Las más tristes me hacen llorar, también en medio de la calle. Y es curioso porque nada de lo que a diario veo, lo he compartido contigo.

Este sentimiento que me agarra fuerte el pecho es producto de mi imaginación. Ahora que te has despedido de mí, quisiera descargarte de toda esta responsabilidad. Mi madre siempre me dice que me entrego como una loca, que debo contener mis afectos y saber dosificarlos. Soy patética; lo sé; lo siento dentro.

Me pides que te olvide; que soy perjudical para tí. Disculpa. No te lo puedo prometer. Eso lo aprendí de tí. Procuraré dejar de escribir sobre tí. Y te posaré allá donde habite el olvido, en el fondo de un cajón donde guardo impresas todas tus cartas.

(Imagen: Henri Cartier-Bresson)

miércoles, 30 de junio de 2010

RUIDO DE HOJAS SORDAS



El amor voraz es accidentado. Se intuye cuando planeas una estrategia para rebasar el límite de circulación, cuando excedes la confianza hacia tu copiloto y cuando abordas una curva a la derecha para que tu compañera se dé de bruces contra el cristal.

***
Haces de mí un juguete de trapo. Mis ojos son dos botones de latón. Avistas dónde hubo nariz por las huellas borrosas que quedan aún impresas. La boca es seca, agrietada. A veces, me colocas en frente a tu cama y me miras con ternura; otras veces, me sepultas entre tus mantas y olvidas dejarme un recoveco por donde respirar. Siempre sonrío, han pintado una grotesca sonrisa en la cara.

***

He salido al jardín por donde plantamos aquellos tulipanes. Las acacias están bellísimas, proyectan a lo lejos con su sombra un soberbio baobad. La calima de hoy ha dejado mustias a las hortensias. Miran al suelo. Me transmiten desamparo, el azul de sus pétalos me ha traido tu recuerdo. Me sienta bien esta calma; la siesta la paso sentada en el porche donde el sol se bate a duelo con mi piel. Me gusta la sensación de pesadumbre que provoca el calor extremo. Así siento el peso del mundo. Me gusta oír los lamentos de los grillos. Me gusta el ruido sordo que dejan las hojas.


(Imágenes: Edward Steichen)

TRISTE CANCIÓN DE CUNA


Por el viento percibí que iba desnuda. Abrí el armario. Sólo había telas sucias y unos pocos trajes descosidos. Encontré un viejo tul con encajes amarillos. Y me cubrí. Rozaba mi piel de forma turbia. De frente al espejo descubrí un cuerpo borroso. Sentí pundonor y retiré golosa la mirada. Aún era una joven de amplias caderas, mis pies eran torcidos y las rodillas mostraban las cicatrices del juego. Frotaba el velo por mis hombros como quien borra las huellas de sus dedos. Alcé el cuello con todas mis fuerzas para liberar a un lunar de su cautiverio. "Huye, tú aún estás a tiempo, yo pasaré el resto de mi tarde acunándome en esta mecedora."


(Imagen: Lee Miller)