Mostrando entradas con la etiqueta VIDES SALVAJES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VIDES SALVAJES. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de septiembre de 2014

AL ABANDONO


Para Apolo

Prometo no abrir la boca en días. Si me lo pides, podré ser un objeto de decoración o una pieza de desguace perdida en algún rincón de tu trastero. También soy capaz de abandonarme, dejar de formularme dilemas, aplazar los pagos de mis deudas, cortar el tráfico de mis dedos y deternerlos en las caderas. Pero pongamos final a esta competición porque esta noche hemos terminado la partida en tablas: no ganas tú, no gano yo y perdermos los dos.

(Imagen: Herbert List)


jueves, 11 de septiembre de 2014

NOSTALGIA


Sé fuerte y no te rindas, que nadie te vea llorar, sonríe como un turista idiota, así nunca te faltaría un techo firme y vestirás con sedas, tendrás cortinas y visillos donde pasar las tardes de tu convenida vida. Una vez cada tres meses, abre tus piernas. Piensa en el mar, cuanto es profundo y calmo. Suspira con clase, tendrás la atención de las rancias esposas y nunca levantes el meñique. Nadie notará el desaire. 

Mientras él busca tu destino, puedes aferrarte a los hijos. Proyecta en ellos tus rencores, diles cuánto eres infeliz, sulfura con bilis tus penas. No les protejas, que aprendan a odiar a quien te lamió la pasión hasta que le supo a hiel. Pero besa, ay besa, a quien ha tatuado tu nombre en su piel. Quien te espera en una habitación sin muebles donde gimes tus desgracias y lloras el orgasmo de tu infelidad. 

(Foto: Hiroshi Sugimoto)

lunes, 1 de septiembre de 2014

SIEGA DE DÍA


Cuando la canina afloja, deja a su paso un reguero de profunda y pesada melancolía. Los calmos se niegan a florecer, las viñas despiden la temporada y la tierra se abre a gritos como los amantes que desafían a la aurora en una perezosa lucha por prevenir el sueño.

Te sitúas a mi vera, tan cerca que puedo oír el leve aullido de las gotas de sudor que se deslizan por tu vientre. Acabas de susurrar mi nombre y te pido que lo repitas tantas veces como tu boca sea capaz de pronunciarme, antes de que la siega de la mañana desvele el verdadero color del día, antes de que tu última mirada sea para buscar tus zapatos bajo mi cama.

(Imagen: Henri Cartier-Bresson)

viernes, 29 de agosto de 2014

DE RITOS Y DETRITOS


Como si una bendita maldición se hubiera acodado a mi lado, se me prohíbe salir de esta fabulosa jaula. El aire aquí dentro empieza a ser pesado y el cemento donde apoyo mis pies se resquebraja formando grietas que parecen invisibles a los ojos de otros. Pero hoy despierto con un no sé qué extraño, un zumbido que recorre mis pies, agita las rodilas y aligera los muslos. Como hacía tiempo que no ocurría, se despabila un sentimiento agónico de "ay, si me abrieras la puerta, entraría sin cerrarla".

Quiero estar aquí dentro, protegida por tus cien kilos de puras caricias y besos que no se abren como si viviéramos un primitivo rito de apareamiento. 

(Imagen: David Bailey)