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domingo, 8 de mayo de 2011

LA VOZ SILENTE DE LOS PÉTALOS





Soy carne fresca a punto de mancillar.
Una llaga perentoria hace hervir mis heridas.
En la posada del guerrero doy germen frío al convicto.
Nadie osa lamentar mi dolor entre flores amarillas.
Me buscan en los dormidos lechos del deseo.
Como Aurora, me despierto volcánica.
Apago la sed de amenaza suspendida en el péndulo de Efesto.
Llamo ruín al masacrado en la hoguera.
Grito despojo al rendido de ardor en batalla.
Soy carne fresca a punto de mancillar.
Camino oculta por los matorrales de jaras y arcilla.
Quiero desafiar a dioses apagados y huraños.
¡Ay, de mi tortura!
¡Ay, de mi lamento!
Soledad invicta en atardeceres brunos.
Sueños de lagartos hambrientos.
Cadaver vespertino, obtusa su hiel.


(Imagen: Josef Sudek)

domingo, 1 de mayo de 2011

TIRSOS DE OTOÑO


La ansiedad inunda el equinoccio del amor con su podrido aroma a vísceras animales.
Son las seis de la tarde y se alza templado el dosel de la lujuria.
Me gusta cauterizar con humo tu enfermiza boca.
Sabe a bosques de pinos ardientes y a melaza amarga.

La estación de lluvias la paso recostada en el quicio del zaguán.
Miro las gotas de agua en el estanque.
Dibujan guirnaldas florales y fósiles bucráneos.
En las horas ocultas, los braznidos de las aves ahuyentan a las mariposas.

Amor, amante, amado.
Dispendio y derroche.
Aura contra lodo.

(Imagen: George Hoyningen-Huene)


sábado, 16 de abril de 2011

HAMBRIENTA SED DE AMOR


Se desmaya el alba y
Suenan las flautas al amanecer
Son piropos olvidados del huésped cautivo

Sepultado susurra un lied popular
Silente que se pierde en las colinas
Solo sufren solitarios los susurros

***

En los días previos al desove del salmón, narrábamos en la hiedra las hazañas ocurridas durante la adolescencia. Calculábamos las hojas de las rosáceas mientras tus uñas dibujaban sonetos en mi espalda. La vida parecían abocetada para nuestra entera felicidad.

Mordimos las manzanas a dentelladas caninas, signo de la premura, del hambre y del exceso. Quise germinar tu polen en mi vientre y soñé que me reencarnaba en una abultada Venus de Willendorf.

***

Escribir es un deber leso para mantenerte vivo
Las palabras son impunes sacrificios de la memoria
Te amo en todas las noches húmedas y solo los días huraños

(Imagen: Alberto García Alix)